A veces se nos olvida lo cerca que está un país de otro en Sudamérica, probablemente por la burocracia de sus trámites fronterizos y esa inmensa columna vertebral que nos divide, la cordillera de los Andes, que parece separarnos aún más. Esta es la historia de una de esas locuras que sólo se hacen viajando.

Me fuí un fin de semana a Buenos Aires y surgió la oportunidad de cruzar el río de la Plata para conocer Montevideo por el día mmmm…. y por qué no?  ya sé, los apegados a la filosofía del slow traveling lo van a encontrar una absoluta locura, porque realmente ¿cuánto puedes conocer de un país en unas cuantas horas? pero para los que luchamos con la limitante de tener apenas un puñado de días libres, para absorber todo lo que nuestros sentidos nos permitan, pintaba como un panorama perfecto. Y si bien no puedo declararme una experta en Uruguay, si pude hacerme una idea general que me dejó ciertamente con ganas de más.

Pero al grano, ¿cómo lo hice y qué es posible ver en Montevideo en sólo 1 día?

Para llegar desde Buenos Aires, tomé en Puerto Madero un ferry conocido como Buquebus, este gigante de metal sale en varios horarios, salí 7:30 AM en dirección a Montevideo en un viaje que dura 1 hora y media de navegación. Por lo que temprano ya estaba con los pies en Uruguay. En este link pueden ver los valores y horarios del ferry.

Buquebus

¿y luego qué? Lo primero fue recorrer los alrededores del puerto, cantidad de tienditas de artesanías y de pinturas de artistas locales ni bien cruzar. A primera impresión el país pintaba amable, aunque a poco andar ya me habían descubierto como chilena y me habían gastado alguna broma respecto a un partido de fútbol de ambas selecciones, inolvidable para ellos y para nosotros. Sudamérica tiene el fútbol en las entrañas y es algo difícil de olvidar.

Luego de pasear por los alrededores del puerto la parada obligada fue comer en el mítico “Mercado del Puerto”, Uruguay siempre ha asomado como un país donde las carnes destacan y sin duda una buena forma de conocer un lugar, el que sea, es a través de su comida. El mercado del puerto tiene ese encanto que tienen todos los mercados del mundo, mezcla de colores, aromas, gente gritándose de un lado a otro, organizando qué se yo cuantas cosas, en qué se yo que órdenes imaginarios.

El elegido fue un baby beef con ensalada, acompañado de un vino local, cepa Tannat que estaba bastante bueno (soy una wine lover de corazón), pan caliente y chimichurri para acompañarlo todo y al preguntar por un postre local para probar, la recomendación fue el Chajá, que es una especie de semifrío bastante suave, muy recomendable.

Baby Beef / Chajá

 

Locales del mercado / Tannat y Chimichurri

Aún quedaban horas para recorrer esta ciudad y la elección fue hacerlo en un bus hop on, hop off, que recorría los principales puntos de interés para hacerse una idea general, con audioguía. El recorrido tiene 11 paradas y la parada 0 corresponde justamente al Mercado del Puerto. Los boletos los venden en una boletería ahí mismo en la esquina y el pase dura 24 horas desde que te subes. Les dejo el link para que conozcan el recorrido que hace y sus horarios.

A poco andar me fui maravillando con la arquitectura de la ciudad, hay edificios realmente muy lindos, como el Palacio Legislativo, el Teatro Solis y el Palacio Salvo, aunque este último se dice que Le Corbusier lo encontró tan horrible que lo miraba para ver cuál era el mejor ángulo para echarlo abajo jajaja, en gustos no hay nada escrito, juzguen Uds mismos

Palacio Salvo / Puerta de la Ciudadela / edificio

 

Palacio Legislativo

 

La ciudad luce ordenada, limpia y segura, con abundantes pulmones verdes donde relajarse, como el Parque Rodó, el Rosedal y el Parque del Prado, donde podrán ver el “monumento a la diligencia”, que homenajea los carruajes utilizados para el transporte de las personas previo a la llegada del ferrocarril.

Monumento a la Diligencia – Parque del Prado

 

Muchas áreas verdes para disfrutar

 

En la parada número 9 del recorrido bajé y caminé mapa en mano hacia la Rambla de Pocitos, para buscar las famosas letras gigantes de Montevideo y recorrer a pie todo este paseo costero, viendo cómo la gente disfruta de hacer actividades deportivas y tomar el sol en este lugar, también perfecto para relajarse.

Montevideo – Rambla de Pocitos

 

Pocitos

 

La costanera en un perfecto día de sol

 

Una alternativa más barata a la de este bus, puede ser tomar un free walking tour, si googlean “free walking tour Montevideo” encontrarán que hay más de una compañía que los realiza, pueden decidir según lo que más les convenga o si quieren más comodidad pueden tomar un tour por el día para conocer Montevideo, también disponible con múltiples agencias.

Ya entrada la tarde me dirigí en el mismo bus nuevamente al puerto para tomar el Buquebus de vuelta a Buenos Aires a las 19:30 hrs, llegando directo a Puerto Madero a eso de las 21 horas. Una hora excelente para recorrer Puerto Madero y comer algo en uno de sus múltiples restaurantes.

Sin duda la experiencia en Montevideo me abrió el apetito de conocer más de Uruguay, para quienes estén por viajar imperdible conocer Colonia que es ciudad patrimonio de la humanidad, Punta del este por su atractivo turístico como balneario de playa en Sudamérica y la fantástica arquitectura de Casa Pueblo. Lugares que siguen estando en mi bucket list. ¿Han cometido la locura de intentar empaparse de un lugar en sólo un día? cuéntenme su experiencia



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