Inaugurando sección!! en esta les contaré de primera fuente mi experiencia tomando algunos tours o probando distintos servicios relacionados con nuestra pasión de viajar. La verdad pura y dura, sin disfraz!

el 2017 partió para mí en un viaje express a tierras cariocas y debido al escaso tiempo, fuera de recorrer los infaltables de Río de Janeiro, decidí realizar  el tour de Angra Dos Reis e Ilha grande, por el poco tiempo para hacerlo por libre ( y porque en Buzios y Arraial do cabo ya había pasado una semana en un viaje anterior).

Como los viajes se viven tres veces y una de esas es cuando se planean, días antes de partir reuní toda la información que encontré y hubo una agencia que despertó mi confianza, porque si hay algo que valoro, es que la atención y respuesta a dudas desde el inicio sea rápida. Se trata de Río para Chilenos. Tomé contacto a través del whatsapp publicado en su web y me explicaron en qué consistían las opciones que ellos ofrecían.

Las opciones eran 2, la diferencia es que una incluía almuerzo buffet libre (bajando del barco) y la otra incluía almuerzo sobre el barco, que permitía ganar tiempo para disfrutar las playas. Me decidí por la segunda opción. Se realizarían tres paradas para disfrutar del mar y me sonaba perfecto, además se me hacía atractivo salir de Río de Janeiro, que por el año nuevo estaba a tope de gente.

Me pasaron a buscar al hostel a eso de las 7:30 AM y luego se pasó a buscar a otras personas a otros hostales/hoteles. Empezamos el trayecto en bus hacia Angra dos Reis que tomó alrededor de 3 horas, con una parada intermedia para que cada quien, si gustaba, comprara un café o algo de desayunar en una gran estación de servicio. En total eran 3 buses de alrededor de 45 personas c/u trasladándose al tour.

Muelle Angra Dos Reis

Muelle Angra Dos Reis al volver, a minutos de la tormenta

En el bus, el guía Jerónimo explicó cómo sería el tour, en español, inglés y portugués y luego pasó puesto por puesto preguntando que elegiríamos para almorzar, entre 3 opciones disponibles (con esto se ganaría tiempo a estar decidiendo después). Ya en Angra dos Reis el abordaje al barco fue un poco lento, pues sólo pueden atracar 2 barcos a la vez y habían muchos intentando hacer lo mismo.El sol estaba pesadísimo en esto de la espera, pero al menos habían bastantes vendedores de agua y de lo que se les ocurriera.

Al abordar, el barco se llenó rápidamente quedando a tope de capacidad (150 personas), nos pasaron una comanda donde quienes atendían irían anotando las cosas extras que pidiéramos (que para empezar y por el calor fue una cubeta de cervezas), los precios bastante razonables, pedimos también un plato de calamares apanados con salsas para untar que estaba muy bueno.

El paseo en el barco partió y por tratarse de una goleta bastante grande, el movimiento no era mucho. A poco de comenzar aparecieron 3 chicos tocando samba y bossanova, animando la fiesta con sus ritmos y generando un muy buen ambiente.

La primera parada no tardó en llegar, punta de la piedad. Una pequeña isla maravillosa con una iglesia pequeñita que parecía sacada de un cuento. Una pequeña playa de aguas verdes y muy poco oleaje, llena de peces. Estuvimos ahí alrededor de 45 minutos y abordamos. Fuera de la goleta, había bastantes lanchas más pequeñas.

Primera parada – punta de la piedad.

La segunda parada era para aquellos con más destreza nadando, pues requería saltar del barco en una especie de pileta de agua azul. Habían gran cantidad de flotadores de colores de esos que parecen fideos, para disfrutar el mar. Decidí quedarme arriba y empezaron a servir el almuerzo a quienes no saltaron. Con lo que gané tiempo para estar lista para disfrutar la tercera parada. Para quienes saltaron habían suficientes flotadores tipo noodles.

Segunda parada, la poza azul

Luego de almorzar, paramos en el tercer lugar, una playa donde sólo estábamos nosotros en una pequeña isla llamada de Cataguases. Aquí pudimos disfrutar del mar por otros 40 o 45 minutos… la verdad me hubiera quedado feliz ahí para siempre, pero las condiciones climáticas cambiaron y la tormenta se veía venir, lo que nos obligó a devolvernos.

El viaje en el barco de vuelta se hizo bastante corto y sin duda quedé con ganas de más. Angra dos Reis tiene ese relajo de pueblos pesqueros pequeños, ese encanto que pierden las grandes ciudades como Río de Janeiro y en este acercamiento sin duda quedé con ganas de quedarme allí por unos días.

El tour es recomendable para todos aquellos que, como yo, no tengan tiempo para quedarse allí por unos días. Además es la forma perfecta de disfrutar playas mucho más paradisiacas que las existentes en Río, que tienen bastante oleaje y se llenan en forma exagerada. Además la sensación de seguridad es mayor.

El servicio fue muy bueno, nuestro guía estuvo pendiente en todo momento y hasta se animó a bailar con el grupo que tocaba. Las compras que hicimos arriba de la goleta podían pagarse con tarjeta, lo que simplifica todo. Además la preocupación desde el momento que reservas es muy buena, te asesoran sin ningún costo ni interés sobre cómo moverte por la ciudad, como salir del aeropuerto, lo que me fue de mucha utilidad pues llegue a Río el 31 de diciembre, día de muchísimo movimiento por las celebraciones de año nuevo. Experiencia probada y aprobada por Pasaporte sin destino 🙂

ya fuiste a Angra dos Reis? cuéntame tu experiencia!

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