La Habana es un destino que me fascinó a poco de poner un pie en la ciudad. Dicen que es una ciudad que amas o que odias y definitivamente para mi fue lo primero. Es una ciudad con un ritmo empalagoso, apasionada, llena de contrastes que la hacen aún más enigmática, llena de vida en cada esquina, de colores, de música.

Sin duda mucho más que todo me cautivó su gente, sentarme a conversar por horas y ver cómo los cubanos se apasionan con los temas de conversación, sus convicciones y el hambre de saber cómo somos y vivimos los que estamos fuera de la isla. Les comparto lo que no se pueden perder, si visitan la ciudad:

1) Visitar la plaza de la revolución: Ubicada en la zona de Vedado, es una de las plazas más grandes del mundo con cerca de 72 mil metros cuadrados. Aquí es donde Fidel daba sus multitudinarios discursos y en sus flancos verán importantes edificios de gobierno. Destacan el  Ministerio del Interior con un gran mural del Che Guevara y el Banco Metropolitano, con un mural mucho más reciente del año 2005 de Camilo Cienfuegos.

Frente a ellos, a una distancia considerable, se alza imponente el monumento a José Martí, una torre de más de 110 metros de alto, que de verdad me dejó sin palabras por la perfección de sus detalles. Esta torre tiene un mirador y también un museo sobre su vida y obra. Subir al mirador tiene una valor de 3 CUC y el mirador más el museo 5 CUC.  Tras el monumento verán el Palacio de la Revolución.

Este lugar me dejó sin palabras, la carga histórica que tiene es tremenda y se siente. Les recomiendo visitarla en horarios donde el sol no sea tan implacable. Yo fui a eso del medio día y no hay un milímetro de sombra donde protegerse.

Plaza de la Revolución

Sin palabras – Plaza de la Revolución – desde el monumento a José Martí

2) Comprar artesanías en el mercado de San José: El mercado de San José en La Habana, es desde el año 2009 un centro cultural y mercado de artesanías, luego de ser por años un lugar destinado a bodegaje de café, azúcar, aguardiente y otros exportables por su proximidad con el puerto. Se encuentra ubicado en el último segmento de la Avenida del Puerto, con muy lindas vistas a la bahía.

En este mercado me maravillaron sobre todo las pinturas, aquí encontrarán pinturas de todos los estilos y podrán conversar con los pintores in situ. Los precios son bajísimos para la cantidad de detalle y hay obras de gran formato. Podrán encontrar además todo tipo de artesanías y souvenirs, donde destacan los clásicos imanes de refrigerador a 2x1 CUC o 12x5 CUC.

Un dato importante si compran pinturas es que soliciten la boleta o recibo de la compra, con esto quedarán exentos del pago de impuesto a la salida del país, yo tuve que pagarlo por desconocimiento y aunque no es mucho (3 CUC), pude habérmelo ahorrado de haber sabido esto.

Artesanías mercado de San José

3) Pasear por el malecón de La Habana: este paseo costero de 8 kilómetros de extensión es un lugar ideal para pasear relajadamente, disfrutando la música de trovadores callejeros, mirando cómo los cubanos se juntan a compartir o cómo otros se disponen a pescar. Ideal para caminarlo por la tarde y empaparse de la vibra de la ciudad, mientras disfrutas la brisa del mar.

Malecón al atardecer – vista desde la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña

4) Ir a la ceremonia del cañonazo de las 9: todas la noches, a las 9 de la noche, en la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, se celebra la ceremonia del cañonazo de las 9, donde se rememora, con trajes a la usanza de la época, el disparo de cañón que en la época colonial, anunciaba el cierre de las murallas que rodeaban la ciudad para protegerla de corsarios y piratas durante la noche. Se utiliza una bala de salva para estos fines y desde temprano en el sector pueden encontrar variadas artesanías e incluso un lugar para comer.

La fortaleza es muy bonita, pero como buena cazadora de atardeceres que soy, me impactó mucho más que el cañonazo, ver el atardecer desde este lugar y la hermosa vista del malecón desde el morro. Es un punto perfecto para fotografiar la ciudad.

Fortaleza de san Carlos de la Cabaña

5) Tomar un mojito en la bodeguita del medio y un daiquirí en el Floridita: ambos bares popularizados por Ernest Hemingway, quien tomaba precisamente estos tragos allí. Prepárense para hacer largas filas porque estos lugares nunca están vacíos, sin embargo son parte de la cultura popular y vale la pena ver de qué se tratan. Comer en la “Bodeguita del Medio” sin embargo no me pareció tan bueno, la comida es más sabrosa en otros lugares.

La “Bodeguita del Medio” se llena, hay que armarse de paciencia para entrar

6) Recorrer las plazas de la Habana vieja y perderse por sus callejones: La Habana fue declarada patrimonio de la humanidad en el año 1982 y no es de extrañar, porque está llena de construcciones y plazas dignas de ser admiradas, que nos mantienen pensando que la ciudad se detuvo en el tiempo. Existen 4 plazas principales, todas distintas una de otra, que pueden unir caminando y luego darse el tiempo para perderse por sus calles.

Yo empecé por la Plaza de Armas, siguiendo por la Plaza de San Francisco, polo comercial en la época colonial, por su cercanía con el puerto, aquí verán la imponente iglesia de San Francisco de Asís. La Plaza Vieja tiene un estilo colonial muy español que incluso recuerda levemente a la Plaza Mayor de Madrid. Aquí encontrarán numerosos cafés y cervecerías para refrescarse del calor que azota la ciudad. Para terminar, la Plaza de La Catedral es un imperdible, sobretodo si tienen ocasión de pasar por aquí de noche. La iluminación le da un toque muy especial a esta iglesia de torres asimétricas y calles adoquinadas.

A pocos pasos de ahí encontrarán la “Bodeguita del Medio”. Piérdanse por las sus calles, encontrarán muchos tesoros dignos de ser retratados y admirados. En calle Mercaderes hay una plaza pequeñita donde está el museo de Simón Bolívar, con una estatua de bronce y un hermoso mural de fondo. Encontrarán muchísimos restaurantes con sus mesas fuera para tomar una cerveza por 1,5 CUC o comer algo también a muy buen precio, mientras se deleitan escuchando músicos tocando salsa en cada esquina, en cada rincón y gente bailando en las calles.

Plaza de la catedral y Plaza de San Francisco

Plaza vieja – La Habana

7) Tomar un coco taxi: toda una aventura sin duda desplazarse en estos populares moto taxis con forma de coco por la ciudad de La Habana, tomé uno desde la Plaza de la Revolución hasta el Mercado de San José por 10 CUC y creo que es una experiencia que hay que probar. Ellos tienen taxímetro, pero aún así pregunten de antemano un valor aproximado para que no se lleven sorpresas desagradables.

Moverse en Coco Taxi

8) Ir a un show de salsa: el legado musical cubano es innegable y parte de la herencia cultural de latinoamérica es la salsa. Vale mucho la pena visitar alguno de los tantos shows que se ofrecen y conocer a músicos con larga data e historia en el país. Dentro de los shows que se ofrecen está el popular }2Tropicana”, que se salía de mi presupuesto, bordeando los 100 CUC la entrada, un show de “Buena Vista Social Club” con un valor similar y el de “Los Legendarios del Guajirito”, que agrupa artistas de varias grupos populares de salsa y rescata lo más clásico de esta rama musical cubana. Este último lo fui a ver e incluía una cena de 3 platos muy sabrosa y 3 bebidas o tragos por 54 CUC, muy recomendable.

“Legendarios del Guajirito”

9) Probar la gastronomía local: me enamoré de la ropa vieja acompañada de moros y cristianos ¡qué comida tan sabrosa! es el plato más tradicional, que involucra carne de res deshebrada y muy jugosa, preparada con variadas especias, que se acompaña de este arroz blanco con frijol negro que termina siendo su perfecto complemento. Si se mueven luego hacia los cayos, les recomiendo probar la gran variedad de pescados disponibles y como no, la langosta, esta delicia que el caribe nos pone a disposición.  

Ropa Vieja con Moros y Cristianos – Langosta

10) Compartir con los cubanos: la gente en Cuba es muy cariñosa, apasionada en sus debates y tiene una forma muy particular de ver la vida. Durante este viaje tuve una conversación con un chofer de “guagua” que cambió mucho mi forma de ver las cosas, respecto a cómo nos ven a los sudamericanos desde afuera, les compartiré estas reflexiones en otro post. Compartan con la gente en los bares, conversen con los choferes de transporte, empápense de la cultura local, déjense seducir por la forma de ser de los cubanos y verán a qué me refiero cuando digo que gran parte del patrimonio de este país es su gente.

Sin duda me llevé muchas sorpresas en La Habana y espero que estas lista de actividades les sirva para recorrer y comprender esta ciudad de tantos contrastes, que tiene tanto para entregar. ¿Y tú ya la visitaste? ¡cuéntame tus impresiones!

 

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