Como ya pueden haber visto a través de Instagram quienes me siguen allá, hace un par de semanas cumplí mi sueño viajero de subir al mirador base de Torres del Paine con Denomades y aquí quiero contarles mi experiencia con lujo de detalles, para que, si están pensando cumplir este sueño, sepan bien de qué se trata.

 

La previa a la experiencia en Torres del Paine con Denomades:

 

La reserva la hice con un par de meses de anticipación a través de la web de Denomades, a poco de reservar, recibí en mi correo información detallada sobre el tour, su dificultad, recomendaciones en cuanto a la ropa y a qué llevar e información sobre una reunión previa, que se realiza todos los días en la recepción del hotel Casa de la Patagonia a las 19 horas, donde se ven detalles sobre la experiencia. Este briefing lo realizan de lunes a domingo.

 

Mi experiencia en trekking es casi nula, no porque no me gusten estas experiencias, sino porque en general si puedo elegir playa a montaña lo hago, sin embargo eso no quita que algunos de estos paisajes estén en mi lista de sueños viajeros. 

 

Así como en años anteriores fue el volcán Quilotoa en Ecuador o el Cañón de Colca en Perú, la postal del mirador base de Torres del Paine era un pendiente que quería cumplir y la aparición de la ruta directa Santiago a Puerto Natales en nuevas aerolíneas, fue la señal que estaba esperando para hacerlo realidad.

 

Luego de comprar un pasaje ida y vuelta a precio de lanzamiento por 20 mil pesos chilenos, comencé a planificar lo que sería esta escapada. Elegí fines de diciembre con miras a tener la suerte de contar con buen clima y el día del comienzo del verano fue el elegido para el tour.

 

Lamentablemente este vuelo tan barato se atrasó en horario y no alcancé a llegar a la charla previa el día anterior, por lo que toda la info me la enviaron por mail cuando avisé a Denomades este problema antes de abordar.

 

El día del tour:

 

El voucher de la reserva decía que me recogerían en el hotel entre 7 y 7:30 AM y poco antes de las 7:30 pasaron por mi. En el grupo iban 3 españoles, una madre y su hijo chilenos y una pareja de vietnamitas. 

 

La van de transporte se veía prácticamente nueva y el grupo era pequeño, por lo que se avizoraba una experiencia bastante personalizada. Comenzamos a recorrer los 183 kilómetros que separan Puerto Natales del Parque Nacional Torres del Paine y a mitad de camino empezó a llover con bastante fuerza.

 

Juan Pablo nuestro guía y Rafael el conductor

Juan Pablo nuestro guía y Rafael el conductor

 

El pronóstico del tiempo anunciaba lluvia, pero Juan Pablo, nuestro guía, nos explicaba que muchas veces estaba lloviendo en una parte del parque y en otra no, por lo que era difícil saber lo que nos esperaría más adelante. Rafael, el conductor, iba sortenando con calma el camino.

 

Al llegar al sector donde se hace el pago de la entrada el panorama no parecía mejorar. Subimos a la caseta, pagamos la entrada correspondiente ($6000 adultos y $21.000 extranjeros, valores que varían según la época del año en que vayan) que te permite reingresar al parque en algún día posterior y volvimos a la van para dirigirnos al punto de bienvenida, donde Juan Pablo nos daría las últimas instrucciones antes de iniciar y terminaríamos de equiparnos.

 

Todos preparándose para pagar la entrada y sortear la lluvia

Todos preparándose para pagar la entrada y sortear la lluvia

 

Era evidente en las caras de todos que la lluvia nos preocupaba. Juan Pablo nos mostraba en una maqueta del parque, cuál sería nuestro recorrido y cómo se dividía. Se veía calmado y eso sin duda tranquilizaba al grupo.

 

Llegó el momento de equiparnos, nos preguntó quienes tenían experiencia en trekking y sugirió que quienes no teníamos usáramos sólo 1 bastón para tener una mano libre en caso de necesitarla. Entregándonos los respectivos bastones (punto importante para quienes viajan con equipaje limitado, yo fui sólo con bolso de mano y llevar bastones de trekking no era una opción viable).

 

También nos explicó cómo debíamos usarlo: que la altura ideal era hasta el codo y que lo usáramos con la correa en la muñeca en subidas y sin la correa en bajadas, para que en caso de caídas pudiéramos soltarlo rápido. 

 

Nos dijo que en caso de que cualquiera de nosotros se accidentara en cualquier punto del trekking, nos devolvíamos todos juntos a la van y que si alguno de nosotros decidía devolverse le avisara, para que él se lo comunicara a Rafael, quien se aprontaría a esperarlo en el welcome point.

 

Algunos decidieron ponerse capa plástica encima para sortear la lluvia, yo si bien llevé una, sentí que podía limitar mis movimientos y Juan Pablo sugirió que quienes la usaran intentaran ajustarla a su ropa para que no se engancharan en las ramas.

 

Adapté bien el cubre mochila para que mi daypack no se mojara y dejé en mis bolsillos el teléfono y la gopro. Cuando todos estuvimos listos empezamos a caminar. En mi cabeza deseaba que mis zapatos realmente repelieran el agua y tuvieran el buen agarre que decían tener.

 

Como soy ultra estudiosa antes de embarcarme en una nueva aventura, ya sabía que el trekking se dividía en 3 fases con distintos terrenos y que el primero y el último eran los complejos.

 

Si tienes sólo un fin de semana descubre aquí un itinerario para aprovechar lo mejor de Punta Arenas y Puerto Natales. 

 

 

Primera fase: llegada al campamento Chileno

 

La primera fase contempla llegar hasta el campamento Chileno de Fantástico Sur y constituye lo que sería la primera patita del circuito W del parque. Había leído que algunas personas lo sufrían más que otras evidentemente, pero no contemplé que junto con la lluvia se sumaban 2 nuevas dificultades: barro y piedras resbalosas.

 

No les voy a mentir, a muy poco andar sentí que no iba a ser capaz de seguir, había subidas  pronunciadas con piedritas sueltas que se me hicieron bastante pesadas, en algunos sectores grandes rocas que se pusieron resbalosas con el agua corriendo por ellas y me estaba dando trabajo seguir el ritmo.

 

La primera fase fue la más pesada porque se sumaron condiciones climáticas adversas

La primera fase fue la más pesada porque se sumaron condiciones climáticas adversas

 

Pensé: bueno, gran parte de nuestra capacidad física es mental, me decidí a enfocarme en seguir, en respirar, en ver bien donde pisaba. La lluvia se hizo tan pesada que era difícil disfrutar el camino, estaba súper nublado y el agua me corría con fuerza por la cara impidiendo ver con claridad.

 

Lo bueno es que no hacía ese viento que es tan habitual en Natales, Juan Pablo nos contaba que en el sector del Paso de los Vientos (que destaca por eso mismo) mucha gente sufría con lo angosto del camino, los acantilados y el viento, cosa que no padecimos por la ausencia de este. 

 

Seguimos (yo seguía pensando “en qué demonios me metí”) ya llevábamos casi 2 horas caminando cuando llegamos al Chileno.  No paraba de llover desde temprano y los turistas de cuanta nacionalidad puedan imaginarse se agolpaban en el comedor, algunos tratando de secarse un poco, otros aprovechando de comer algo y conversando sobre sus planes, sus sueños, sus aventuras.

 

 

primera parada en el Chileno

primera parada en el Chileno

 

Los guías de los distintos grupos lucían algo preocupados y decidieron ir a monitorear el estado de los ríos. La preocupación era que con la lluvia hubieran crecido demasiado, lo que ponía en peligro el resto del trayecto puesto que debíamos cruzarlos.

 

Al cabo de unos minutos vuelve nuestro guía y dice “chicos, hasta aquí llegamos, no es seguro continuar” una decisión prudente que no gustó a algunos. Es sabido que si subes hasta el mirador base puede que tengas la mala suerte de que esté nublado y no ver las torres, pero tener que volver sin siquiera haber podido llegar frustraba a muchos.

 

Yo se lo dejé al destino y como este primer tramo me había costado, en mi cabeza rondaba la idea de quedarme en el Chileno a esperar que bajaran, para no retrasar al grupo ni ponerme al límite de mis fuerzas tampoco. De mi grupo ya dos personas se habían devuelto a este punto.

 

Juan Pablo nos dijo que aprovecháramos para comer nuestros snacks y con cierto relajo con los españoles pedimos unas cervezas (las más caras de mi vida por cierto) $7000 pesos por una cerveza en botella de 500 cc. 

 

Segundo tramo: el bosque de Lengas

 

Conversábamos animadamente cuando de pronto la lluvia paró y el guía decidió seguir. Lo miré y le dije “¿crees que sea capaz?” me dijo “claro! ahora viene el tramo más tranquilo, si no te sientes bien te devuelves a este punto” pensé bueno un poco más! la parada me había dado un segundo aire y no quise dejar mi sueño a medias.

 

Empezamos el segundo tramo del trayecto, un increíble bosque de Lengas de incomparable belleza que agradecí mucho no haberme perdido por mis ideas de abandonar antes. Verás allí estos milenarios árboles con sus troncos llenos de musgo y una infinita gama de  verdes, que te darán mucha paz.

 

De tanto en tanto al bosque lo cruzan pequeños riachuelos de agua pura donde puedes rellenar sin miedo tus botellas y a ratos hay pequeños ascensos pero nada muy pronunciado. 

 

El bosque de Lengas, sin duda el tramo más bello de este trayecto

El bosque de Lengas, sin duda el tramo más bello de este trayecto

 

La única dificultad de este tramo, a mi juicio, fue el barro por la lluvia previa y que, como en todo el trayecto, debes mirar muy bien donde pisas para no tropezar con las raíces de los árboles a la vista. 

 

Dicen que este tramo en verano también se disfruta mucho porque los árboles te proveen de sombra que en los otros sectores escasea.

 

Al cabo de una hora terminamos la segunda fase y Juan Pablo con un optimismo a toda prueba dijo “vamos que queda lo último! los últimos 45 minutos!” que sabíamos no eran nada de fáciles.

 

Tramo final y llegada al mirador base Torres del Paine con Denomades

 

Los 45 minutos finales son de un escarpado camino de grandes rocas donde necesitarás a ratos de todo tu cuerpo para subir. Si bien me gusta mucho viajar sola y disfruto mucho de hacerlo, es en momentos como estos que quisieras un partner que te anime a seguir adelante y te tienda la mano cuando lo necesitas.

 

El último tramo y sus grandes rocas, esta vista es de la bajada

El último tramo y sus grandes rocas, esta vista es de la bajada, de subida la concentración me impidió sacar la cámara

 

Como el resto del grupo eran prácticamente puras parejas que iban ayudándose el uno al otro, el guía hizo equipo conmigo que venía corta en fuerzas. Las piernas ya me temblaban y el camino no era fácil, grandes escalones de piedra requerían una mezcla de fuerza, equilibrio y concentración para ser sorteados con éxito.

 

El día seguía nublado aunque ya sin lluvia, ya estaba tan cerca que parar no era una opción y estaba decidida a llegar a la cima como fuera. Los 45 minutos se me hicieron ETERNOS, seguro me demoré más… 

 

Tan pronto vi la placa del mirador base, como si se tratara de una película, las nubes dieron paso al sol y las torres se dejaron ver en todo su esplendor, contrastando con el verde intenso de la laguna bajo ellas, se me cayeron las lágrimas de satisfacción por haberlo logrado y de agradecimiento por estar ahí presente y poder verlas frente a mi…

 

Logro desbloqueado, mi cara lo dice todo

Logro desbloqueado, mi cara lo dice todo

 

Lo que siguió fue tiempo libre para disfrutar del paisaje, para sentarte en alguna roca a disfrutar un merecido premio que escondían en sus mochilas (cervezas fueron las favoritas) y para tomar 500 mil fotos de todos los ángulos posibles, creo que tengo la misma foto repetida 20 veces en un afán de querer inmortalizar ese mágico momento de sol después de toda la aventura.

 

El descenso:

 

Al inicio de este tour a base de Torres del Paine con Denomades se nos dijo que tendríamos entre 40 minutos y una hora para disfrutar del mirador. No conté el tiempo pero lo cierto es que lo disfrutamos sin prisas y bajamos cuando ya nos pareció suficiente. No sentí esa presión que sientes a veces en tours donde sientes que te hubieras quedado más o que te están apurando.

 

El descenso cualquiera podría creer que es pan comido pero no se dejen engañar, durante el descenso usarás esos músculos que no usaste en la subida… si hasta aquí habías usado toda la fuerza de tus glúteos y cuadriceps, ahora necesitarás de todo el control de tus gemelos y poner a tu cerebro en modo concentración, para mirar muy bien donde pones tus pies.

 

El guía nos dio un consejo esencial, soltar la amarra de la muñeca del bastón para poder soltarlo en caso de caída (y no terminar con esta fracturada) e ir pensando tus siguientes pasos de a 3. Visualizar cuáles serán tus próximos 3 pasos, incluyendo espacio para pasar de largo o lugar de donde afirmarse en caso de resbalar. Me hizo mucho sentido.

 

Efectivamente en la bajada tuve 1 caída y media, en una resbalé en un riachuelo de bajada y en la otra me enganché en una roca, sin embargo técnicamente no alcanzó a ser caída, porque no alcancé a apoyar la rodilla en el suelo.

 

La bajada la hicimos de un tirón sin parar, porque ya en subir habíamos tardado más de la cuenta en el campamento base viendo que pasaba con la lluvia. A ratos sentía que las piernas no me respondían de cansancio, porque esas bajadas que me aliviaron la vida en la ida ahora eran subidas, fui a mi ritmo pero sin parar y logré llegar de vuelta al welcome point.

 

Durante la bajada pude tomar fotos que de subida con la lluvia fue imposible. Además en el welcome point varios aprovecharon de comprar algún snack. Tienen desde Snickers hasta jugos orgánicos y helados, claro que los precios fácil llegan a ser 3 veces los normales, por lo que si necesitas ahorrar lleva tus propios snacks.

 

Seguimos a la van donde Rafael nos esperaba para emprender retorno a nuestros respectivos hoteles en Puerto Natales, así terminaba la experiencia al mirador base Torres del Paine con Denomades… absolutamente agotada pero con el corazón llenísimo luego de una experiencia absolutamente inolvidable. Si lo que quieren saber es si vale la pena, a pesar de que no es un tramo fácil, la respuesta es mil veces sí.

Encuentra aquí todas las alternativas de tours que Denomades tiene para tí.

 

Si estás pensando si animarte o no, lee la guía detallada que elaboré con consejos para el trekking base Torres del Paine para principiantes, ahí encontrarás todos esos tips que me hicieron la subida más fácil a mi que tengo mínima experiencia y poca preparación en trekking, seguro te podrán servir.

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