Bélgica no encabezaba ninguno de mis listados de lugares por visitar, debo reconocerlo con total honestidad. En el marco de un viaje a Holanda decidí que sí o sí quería conocer Brujas, pero Bruselas no llamaba mucho mi atención, finalmente decidí dedicarle una noche para hacerme una idea de la ciudad.

Si aún estás dudando si sumarla o no a tu itinerario lee aquí 10 razones para visitar Bélgica en tu próximo viaje a Europa

 

Bruselas es una ciudad caótica y desconcertante y te das cuenta tan pronto sales de la estación de trenes. Como toda capital tiene un ritmo frenético, a ratos agobiante, pero un encanto hipnótico que embriaga y no sé bien cómo explicar.

 

Nos dispusimos a buscar el Easy Hotel, por cierto muy recomendado y en pleno centro de la ciudad. Aún cuando sabía que se encontraba cerca de la estación central, las calles laberínticas de la ciudad te confunden y marean.

 

Luego de dejar el equipaje la movida era salir a perderse, para así entender un poco la ciudad, la primera misión fue buscar un lugar donde comer las tradicionales papas fritas, pues los belgas no se cansan de repetir que aquí es donde nacieron.

 

Papas fritas, cruzar el charco para comer papas fritas callejeras parece una locura ¿cierto? pero no, algo tienen estas papas que las hacen diferentes, irrepetibles e inolvidables. Si ya las probaste coincidirás en que se convierten en una suerte de adicción.

 

Esta fritterie callejera parecía de lo más modesa, dentro su dueñño cortaba papas en una máquina bastante ústica, pero tenía otra máquina para que pagaras sin que él tocara nunca el dinero

Esta fritterie callejera parecía de lo más modesta, dentro su dueño cortaba papas en una máquina bastante rústica, pero tenía otra máquina para que pagaras sin que él tocara nunca el dinero

 

Dicen que su reconocible crocancia viene de una técnica donde las papas se fríen 2 veces a 2 diferentes temperaturas, otros dicen que son patrañas, lo cierto es que no puedes irte de Bruselas sin probarlas junto a la salsa andaluza, inolvidables de verdad.

 

Pero volvamos a la desconcertante Bruselas, es una ciudad donde dentro de ciertos márgenes te sientes seguro, pero si te sales un poquito de ellos las miradas cambian y empiezas a sentirte observado, un extraño, un invasor y tal vez una potencial víctima, mejor mantenerse dentro del círculo de lo más visitado.

 

Bruselas tiene un icono más grande en popularidad que el Atomium, pero mucho más pequeño en tamaño: el Mannequin Pis. La estatua del niño meón del que seguro escuchaste hablar, es otro de los puntos fuertes de la desconcertante Bruselas.

 

La historia sobre el origen de la estatua es difusa, más bien lo que hay son un montón de teorías: que la estatua homenajea a un niño que hizo pis en un camino de pólvora que acabaría con la ciudad en plena guerra, que se trata de un niño convertido en piedra por una bruja al orinarle su jardín, puedes elegir con qué versión te quedas, ninguna muy lógica por cierto.

 

Lo cierto es que este niño es la celebridad más grande de la ciudad, tiene un museo entero dedicado a él y más de 1000 trajes distintos, muchos de diseñador, con los que es vestido según la ocasión. Puedes consultar la agenda de los trajes que usará en el año en su página web.

 

La celebridad de la ciudad, además retratado en graffitis y cuanta cosa se te ocurra

La celebridad de la ciudad, además retratado en graffitis y cuanta cosa se te ocurra

 

Y no sólo eso, cuando toca celebrarlo, toda la ciudad le canta su canción y la fuente en vez de emanar agua emana cerveza, una absoluta locura, pero con la que estoy 100% de acuerdo y que se convierte en un verdadero carnaval.

 

Caminando por Bruselas encontrarás un montón de calles a medio terminar, obras a medio hacer y otras haciéndose en el mismo momento sin ningún tipo de advertencia. Fue así que casi me quedo atrapada en el cemento cual niña de piedra, intentando llegar a la cervecería Delirium Tremens.

 

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Si les preguntas a los locales cuándo terminan las obras, te dirán con orgullo que nunca, al parecer dejar las obras a medias es otra característica de la loca Bruselas y a nadie parece alterarle el tema.

 

Empecé a entender la ciudad y por cierto a quererla, luego de tomar un free walking tour en español que les 100% recomiendo, su punto de partida fue la Grand Place con sus edificios que dejan a cualquiera boquiabierto con su belleza.

 

Allí pude entender el por qué de cada detalle en los edificios, siguiendo al guía vimos parte del distrito del comic con murales destinados a personajes entrañables de la historia del cómic belga como Tin Tin y los Pitufos.

 

Graffitis de los personajes de los más entrañables comics belgas verás por las calles de Bruselas

Graffitis de los personajes de los más entrañables comics belgas verás por las calles de Bruselas

 

Aprendí también cómo reconocer un buen waffle, que lo que vale es que sea preparado al momento y que la masa tenga el balance justo entre crocancia y sabor, que es el waffle por sí mismo el que debe cautivarte y no el millón de cosas que puedas ponerle encima.

 

Pruébalos sin nada y bueno, cae en la tentación de llenarlos de cosas también, qué mejor manera de comparar

Pruébalos sin nada y bueno, cae en la tentación de llenarlos de cosas también, qué mejor manera de comparar

 

Sobre el Atomium qué les puedo decir, es un símbolo de la ciudad pero no recomiendo más que verlo por fuera. Cometí el error de cenar en él, obnubilada por saber que la más alta de sus esferas albergaba un restaurante y no fue más que una tremenda desilusión.

 

Puedo lidiar con la idea de que por comer en un lugar como este, pagarás un gran sobreprecio sólo por sentarte donde te sientas, pero la comida en sí fue absolutamente olvidable y con cero sazón y el servicio fue aún peor. La demora entre un plato y el siguiente era de literalmente 1 hora. Comerás mejor en cualquier carrito de la calle, te lo doy firmado.

 

razones para visitar Bélgica

Así de lejos es más que suficiente, créanme

 

Ay Bruselas, eres una maraña de diferentes  idiomas, edificios clásicos y nuevos, calles laberínticas terminadas y sin terminar, graffitis, sabores, olores, frenesí.

 

Mi consejo para tí que visitarás por primera vez la ciudad es: tenle paciencia, Bruselas es como ese primo excéntrico que no ves mucho, que te cuesta entender, que otros critican porque es raro, pero es buena persona y tiene talentos ocultos.  Que en el fondo termina por ganarse un lugarcito en tu corazón con su indiscutible cuota de autenticidad y locura.

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