En enero junto a Nicole de Viajando Lento, viajamos a probar la nueva ruta de Jetsmart a Buenos Aires. Ambas habíamos visitado en varias oportunidades la capital trasandina y buscábamos actividades no tan comunes, los hitos turísticos clásicos ya los conocíamos.

 

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Al caer el primer día me dice “me recomendaron conocer un speakeasy de Buenos Aires” y para no quedar de ignorante tuve que inmediatamente googlear así que si no sabes de que se trata aquí te lo  cuento.

 

Los speakeasy, o bares secretos, nacieron en la primeras década del siglo XX en Nueva York, en medio de la ley seca bajo la cual se encontraban en la época de la prohibición. Se convirtieron en bares clandestinos a los que sólo podías llegar por dato y donde para poder ingresar debías conocer la contraseña. ¿por qué el nombre? speakeasy hace alusión a hablar bajito, que habría sido lo que se pedía en estos lugares para que no fueran descubiertos.

 

Estos bares solían esconderse tras la fachada de otro tipo de negocio y aún hoy lo siguen haciendo y como la venta de alcohol estaba prohibida, los bartenders tenían que usar toda su habilidad para esconder el sabor y el olor del alcohol. Por eso, durante esta década, nacieron los cocteles más famosos hasta el día de hoy y por los mismo los speakeasy hasta el día de hoy son garantía de buena coctelería de autor.

 

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Dimos con una lista vagando por internet de los que parecían ser los mejores speakeasy de Buenos Aires y te contaré nuestra experiencia en algunos de ellos para que te animes a conocerlos:

 

Victoria Brown: buscamos la ubicacion y GPS en mano nos pusimos a caminar por la zona de Palermo Soho, nos aventuramos a ver si podríamos entrar o no porque, paradójicamente, por secretos y misteriosos que sean, lo cierto es que si no tienes reserva es difícil que puedas conseguir una mesa.

 

Llegamos y nos alertó un escudo con las iniciales, la entrada estaba abierta por lo que fácilmente llegamos donde la anfitriona. Muy amablemente nos hizo esperar unos segundos y nos pasó a una mesa sin ningún preambulo, ni clave, ni contraseña, nada.

 

Nos sentamos en una mesa alta, se acercó una chica a dejarnos las cartas y tras unos momentos volvió a tomar nuestro pedido, la coctelería se veía muy interesante en la carta pero resultó que las elecciones que habíamos hecho no estaban disponibles, volvimos a elegir y nuevamente uno de los dos no estaba disponible.

 

Preguntamos a la chica por los picoteos, teníamos hambre, unas empanadas se veían interesantes, le preguntamos por el tamaño para hacernos la idea de cuántas porciones pedir y nos dijo “normales”, quedamos igual porque como sabrán el tamaño de las empanadas varía un montón de país a país. Mientras en Chile pueden ser casi un almuerzo, en Bogotá son más bien un aperitivo, pero bueno.

 

La ambientación del lugar es hermosa, una luz tenue le da un ambiente de misterio y el gran reloj detrás de la barra sin duda le da un aspecto hermoso. Tiene cómodos sillones para quienes reservan y el local es bastante amplio. Los tragos que finalmente pedimos estaban muy muy buenos.

 

Victoria Brown, la barra

Victoria Brown, la barra

 

La carta y nuestras elecciones para probar

La carta y nuestras elecciones para probar

 

La segunda noche decidimos conocer uno de los que aparecía como de los más recomendados:

 

Franks Bar: nuevamente llegamos sin hacer reserva y sabíamos, investigando, que para poder entrar debíamos conocer la contraseña, de la que dan pistas a través de sus redes sociales.

 

Al llegar nos abrieron una pequeña mirilla y nos pidieron la contraseña, nos hicieron pasar y luego tuvimos que seguir una serie de pasos para entrar que involucraban un teléfono público, códigos y otras cosas que no les contaré para no matar la magia del lugar.

 

Como no teníamos reserva nos hicieron pasar a la barra y fue lejos la mejor opción. Desde ahí pudimos ver a los bartenders en acción preparando todo tipo de cocteles, algunos ahumados en misteriosos cofres, otros en llamas, realmente recomendable.

 

Pedimos un par de cocteles y piqueos asesoradas por ellos y todo estuvo riquísimo, incluso uno de los bartenders se animó a prepararnos un trago adivinando nuestros gustos con un par de preguntas. Si vas a este bar y te ofrecen la barra no lo dudes! Nos quedó claro, rápidamente, por qué este bar estaba entre los mejores speakeasy de Buenos Aires.

 

Los bartenders mostrando su destreza en Franks Bar

Los bartenders mostrando su destreza en Franks Bar

 

Nicky Harrison: La última noche quisimos conocer este es el bar, que encabezaba la lista de los mejores, nuevamente no teníamos reserva. Sabíamos que una de las formas de entrar era comer previamente en el restaurant asiático que hace las veces de fachada, por ello llegamos minutos antes de que abriera el restaurant a ver si de paso podíamos matar 2 pajaros de un tiro y comer ahí. La otra forma de ingreso incluye el pago de una membresía, que para nostras como extranjeras obviamente no tendría sentido pagar.

 

Nos acercamos al anfitrión, quien sin siquiera mirarnos, nos dijo que sin reserva no podíamos entrar, preguntamos si podíamos quedar en lista de espera y la respuesta fue un rotundo no. Este bar fue seleccionado dentro de los mejores 50 speakeasy del mundo según Lonely Planet pero no pude comprobarlo.

 

Teníamos que resolver qué hacer esa noche, aún era temprano. Teníamos buenas referencias de otros 2 bares: Uptown y Florería Atlántico, pero no quisimos arriesgarnos a llegar sin reserva y nos quedaban geográficamente lejos de donde estábamos. Así que a punta de corazonada, caminamos hacia la dirección de un bar que por casualidad había encontrado a través de mis redes sociales y que no figuraba en ninguna de las listas:

 

The Hole: pasamos varias veces por la dirección y no lo encontrábamos. No hay nada que lo identifique más que el número. Tocamos el timbre y un hombre misterioso al otro lado nos preguntó si teníamos reserva, dijimos que no y volvió a cerrar.

 

Segundos después abrió y nos dijo “quedarán en lista de espera”, nos hizo entrar a un cuarto oscuro, nos dijo esperen aquí y nos cerró la puerta. En ese momento pensé “en qué nos estamos metiendo”, en una casa cualquiera, encerradas en un cuarto oscuro, en otro país, pero segundos después entendimos de qué trataba todo y la verdad cumplió su objetivo: sorprender.

 

Terminada la introducción nos recibió la anfitriona dándonos la bienvenida a la “penitenciaría”. Este bar fue por lejos el mejor ambientado, cuidan cada detalle desde la carta, hasta los platos en que te sirven lo que pides y la decoración es realmente increíble.

 

Pasamos a la barra mientras nos daban una mesa y la verdad la coctelería es de primer nivel (tanto que debo reconocer, probamos varios de los cocteles de la carta), la destreza de los bartenders con las coctelera al aire se roba la película a ratos.

 

speakeasy de Buenos Aires

Los bartenders de The Hole, caracterizados y con muchísima onda

 

Este bar fue nuestro favorito, tiene muchísima onda, ya entrada la noche en el segundo piso a través de los barrotes un DJ pinchaba discos, generando un ambiente perfecto del que ni te enteras si pasas caminando por fuera.

 

Se ve que lo pasamos bien en The Hole

Se ve que lo pasamos bien en The Hole

 

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Consideraciones respecto a los speakeasy de Buenos Aires:

 

La sensación que nos dejó este recorrido por los speakeasy de Buenos Aires es que, tal vez, los que ya llevan más tiempo y de algún modo se han posicionado, han perdido un poco la atención por esos detalles, que buscan aquellos que quieren esa sensación de clandestinidad.

 

Los speakeasy me dan la sensación de “no lugares”, concepto introducido por el antropólogo francés Marc Augé, que califica así a lugares transitorios. Esta especie de clandestinidad, de estar tras otra fachada, me hace pensar en que, al final, quienes estamos dentro, compartimos un momento en un espacio que realmente no existe y eso le da una mística especial.

 

Reservar es una necesidad, busquen las redes sociales de los bares que quieran conocer y así sabrán si necesitan contraseña y cómo pueden hacer sus reservas, además de encontrar las coordenadas de las direcciones para llegar.

 

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la experiencia es absolutamente recomendable y fuera de los clásico o tradicional que puedes hacer en Buenos Aires, como ir a un show de tango o a una obra de teatro, actividades no menos interesantes, pero para quienes ya hemos ido varias veces a la ciudad, pueden ser poco originales.

 

¿conocen alguno de estos bares? no dejes de contarme tu experiencia!

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