Llegué a Ciudad de México a eso de las 5 AM, en un vuelo proveniente de Santiago de Chile. Ahí me encontré con Osbe, amiga viajera que me acompañaría en este periplo por algunos Pueblos Mágicos, en vísperas del día de Muertos. Recogimos el auto que habíamos arrendado para estos efectos y partimos. Nuestra primera parada fue Valle de Bravo.

 

Valle de Bravo se encuentra a 156 kilómetros al suroeste de la Ciudad de México y su principal atractivo, radica en una enorme represa que inicialmente fue creada con fines hidroeléctricos, pero ya no se usa para ello y se ha convertido en el centro neurálgico de las actividades recreativas de la zona.

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Llegué a México amenazada de que haría un frío infernal, pero poco hubo de aquello. Llegamos a Valle de Bravo con un calor abrasador y lo primero que hicimos fue tomar desayuno en uno de los restaurantes flotantes de la represa. Yo venía desde Chile soñando con unos tradicionales chilaquiles mexicanos y estos estaban francamente increíbles.

 

Son varios los restaurantes flotantes que encontrarás, este fue nuestro elegido

Son varios los restaurantes flotantes que encontrarás, este fue nuestro elegido

 

Tan pronto acabamos de comer buscamos donde quedarnos, nos quedamos en un hotel sencillo, pero de muy bonitos espacios, no necesitábamos más. Nos cambiamos a algo más liviano porque el sol quemaba y en lo que demoramos en salir llovía torrencialmente, el clima se reía de nosotras.

 

Salimos caminando a explorar el centro histórico, yo maravillada por los colores por todos lados, la ciudad se había vestido de flores de Cempasúchil, tradicional flor anaranjada que engalana los altares de los muertos.

 

yo, como de costumbre, enamorándome de cada rincón de México

yo, como de costumbre, enamorándome de cada rincón de México

 

Nos encontramos con una feria artesanal, paseamos por la iglesia y nos aventuramos en uno de los barcitos a comer algo y conversarnos unas merecidas cervezas. Los pequeños bares y terrazas eran absolutamente encantadores, llenos de colores.

 

Colores por todos lados, balconcitos llenos de encanto, callejones adoquinados

Colores por todos lados, balconcitos llenos de encanto, callejones adoquinados

 

Me atrapó la entrada de El Mestizo, preguntamos por algo típico de la zona y nos recomendaron los tacos de cecina vallesana, estaban deliciosos!

 

Un local con esta entrada es como un imán para mis ojos sedientos de colores

Un local con esta entrada es como un imán para mis ojos sedientos de colores y los tacos ¡ni les cuento!

 

El cansancio apremiaba y después de un día largo caímos muertas. Al otro día temprano salimos hacia Avandaro, la zona más residencial del pueblo. Paramos a desayunar en un bar de cereales, concepto que se me hace curioso y divertido, porque en Chile no existe.

 

Tras desayunar partimos hacia la cascada Velo de Novia, pero antes paramos en un  lugar que llamó nuestra atención: parecía un castillo medieval al final de una calle de adoquines con detalles hermosos! Se trataba del club de yates que da directo a la represa, tiene un restaurant con terraza en el segundo piso hermoso para tomar un café, disfrutando las vistas.

 

vean esta preciosidad de lugar

vean esta preciosidad de lugar

 

Tomamos el auto hacia la cascada, está dentro del Parque de Interpretación ambiental Velo de Novia, lo dejamos estacionado fuera y empezamos a caminar por un sendero con mucha vegetación y muy bien mantenido. Es de esos lugares donde se respira aire limpio, para disfrutar de verdad la naturaleza.

 

La cascada impresiona y lo mejor de todo es que para entrar no se paga entrada y además tiene áreas acondicionadas para ir en familia o con amigos a hacer picnic y pasar el día en un entorno natural.

 

la cascada y sus senderos, un imperdible si visitas Valle de Bravo

la cascada y sus senderos, un imperdible si visitas Valle de Bravo

 

Hay también servicios higiénicos, paseos a caballo y una pequeña feria artesanal.

 

Valle de Bravo me sorprendió, hay múltiples actividades para realizar en torno a la represa y varios tour operadores ofreciendo conocer el pueblo de distintas maneras. Me pareció un lugar ideal para desconectarse de la rutina, cambiar de aire y conectar con la naturaleza a poco andar de la gigantesca CDMX. Además encuentras lugares con mucho encanto para comer y hoteles cómodos a buenos precios, una combinación ganadora a la hora de buscar lugar para hace una escapada ¿ya lo conoces? cuéntame tu impresión

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